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Alimentarse para crear vida

El embarazo es una etapa en la vida de la mujer muy especial; tanto des del punto de vista nutricional como emocional. Durante nueve meses se irán experimentando cambios en nuestro cuerpo, también irán variando los requisitos de nutrientes que tendrá el feto, específicos en cada etapa del proceso. Aquí tenemos un pequeño detalle de los nutrientes más importantes de cada trimestre y cómo los podemos conseguir.

  • Antes de quedarnos embarazadas: Sí… esto no siempre se puede prever, pero es bueno que si hemos decidido tener un hijo tomemos con antelación un complejo vitamínico que contenga ácido fólico y yodo, dos nutrientes indispensables para que todo comience con buen pie. Será bueno que en la dieta no falten alimentos ricos en calcio, ácidos grasos omega-3 y hierro. Por eso tenemos que comer, dentro de una dieta variada y saludable: pescado azul, frutos secos, semillas, legumbres y verduras.
  • El primer trimestre: Suele ser el más complicado, ya que a veces aparecen las temidas náuseas que nos impiden comer lo que nos apetecería. Para evitarlas deberíamos reducir los líquidos y se aconseja comer algo crujiente antes de levantarse de la cama. También nos puede ir bien comer poco y a menudo. Deberíamos evitar el consumo de estimulantes (como el café y el té) y de tabaco.
    Nutricionalmente el calcio y el hierro seguirán siendo clave para el desarrollo del embrión, ya que iremos formando las bases de todo el sistema circulatorio y esquelético. Se recomienda que los alimentos ricos en hierro vayan acompañados de vitamina C para mejorar la absorción. Los hidratos de carbono son clave, y como en el caso de la dieta equilibrada, deben ser la base de la alimentación. Se recomienda evitar las grasas saturadas, que pueden provocar digestiones más pesadas, y no nos debemos olvidar de la proteína de calidad; de función estructural en el futuro bebé.

 

Aparte de la formación del futuro bebé nuestro cuerpo también estará haciendo reservas de grasa que posteriormente servirán para alimentar al recién nacido a través de la lactancia materna.

  • En el tercer trimestre: Llegados a este punto ya tendremos una barriga considerable, este hecho puede ocasionar molestias digestivas, tales como reflujo, ardor de estómago o estreñimiento. Para evitarlo sería bueno comer poco y a menudo, evitar grasas y llevar una dieta rica en frutas y verduras. Nutricionalmente tendremos que seguir manteniendo las aportaciones de calcio y hierro para asegurar que no hay carencias, aunque a veces hay que suplementar el hierro, debe ser siempre por prescripción del facultativo.
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